La relación entre sol, vitamina D y melanoma es mucho más incómoda de lo que nos han contado.
Si el sol “solo” fuera malo… ¿por qué muchas personas con melanoma tienen déficit de vitamina D y tumores más agresivos?
Vengo a liarte un poco la cabeza… pero para que luego tú puedas tomar decisiones más conscientes.
RELACIÓN VITAMINA D Y MELANOMA: ¿AMIGA O ENEMIGA
Sabemos que la radiación ultravioleta en exceso puede causar daños en el ADN de las células de la piel y favorecer el melanoma. Eso es real. Pero también sabemos que la vitamina D, que sintetizamos precisamente gracias a los rayos UVB, regula la división celular, mejora la respuesta inmune y podría ayudar a que los tumores sean menos agresivos.
Varios estudios y meta-análisis han visto que las personas con melanoma y niveles bajos de vitamina D tienden a tener tumores más agresivos, con peor pronóstico y con mayor mortalidad.
INTERROGANTE 1: ¿MENOS SOL = MENOS MELANOMA?
Si fuese tan simple, los países con menos sol tendrían menos cáncer. Y ocurre justo lo contrario: en zonas con poca radiación solar hay más cáncer de mama, colon, próstata, ovario, y melanoma etc.
En el caso del melanoma hay relación con la radiación UV, pero no tanto con la exposición diaria moderada, sino con la exposición intermitente e intensa, sobre todo si hay quemaduras solares. Es decir, las personas que se exponen a diario, como pasa en el ecuador, tienen baja incidencia demelanoma, los que no se exponen durante el año y luego se ponen gamba y se queman porque durante una semana de vacaciones se exponen 24/7, esos tiene alta incidencia de melanoma.
Y aquí viene la paradoja:
Trabajamos en interiores, apenas nos da el sol entre semana, acumulamos déficit de vitamina D… y luego llega el fin de semana o las vacaciones de verano y nos “freímos” durante horas. Esa montaña rusa de nada de sol + atracón de sol y quemaduras es el cóctel perfecto para aumentar el riesgo de melanoma.
INTERROGANTE 2: ¿POR QUÉ TANTOS MELANOMAS EN ZONAS POCO FOTOEXPUESTAS
Si el sol fuera el único culpable, veríamos casi todos los melanomas en nariz, orejas y dorso de manos. Pero la mayoría aparecen en espalda, piernas, glúteos… zonas de baja exposición o exposición intermitente.
La hipótesis más aceptada hoy es que los melanocitos de ciertas zonas son más sensibles a picos de radiación intensa, sobre todo cuando la piel no está “acostumbrada”. Si a eso sumas genética, tóxicos ambientales, inflamación crónica, déficit de vitamina D… el terreno se vuelve más vulnerable.
INTERROGANTE 3: ¿LOS FOTOPROTECTORES PUEDEN RELACIONARSE CON EL MELANOMA?
Pregunta incómoda, pero necesaria.
Durante años algunos estudios observacionales vieron que quienes usaban fotoprotector tenían más melanoma, toma ya!
¿Conclusión fácil? “El protector da cáncer”.
¿Conclusión honesta? la gente de piel muy clara, con más riesgo, usa más protector pero también se expone más tiempo al sol, a veces solo en vacaciones, confiando en que la crema “lo aguantaba todo”. Eso se llama falsa sensación de seguridad. La gente que se expone de manera progresiva, no usa fotoprotector, se broncea, no se quema, esos tienen menos melanoma. Toma ya!
El problema no es el fotoprotector, sino el tipo, el cómo y cuándo lo usamos:
Poca cantidad, fotoprotector químico que aporta toxicos y disruptores endocrnos, reaplicación insuficiente, solo en vacaciones, no protegerse con ropa y sombra, creer que con la crema podemos estar horas al mediodía sin problema
Además, las fórmulas antiguas bloqueaban más UVB (los que queman y producen vitamina D) que UVA (los que envejecen la piel y también se relacionan con melanoma). Hoy se usan filtros “amplio espectro”
INTERROGANTE 4: ¿Y SI EL DÉFICIT DE VITAMINA D FUERA PARTE DEL PROBLEMA?
Sabemos que la deficiencia de vitamina D es una epidemia silenciosa, incluso en países soleados, por vida interior, ropa, exceso de fotoprotector y contaminación.
En cáncer en general, niveles bajos de vitamina D se asocian con más agresividad y peor supervivencia, y el melanoma no es una excepción. A más déficit de vitamina D, más Melanoma. ¿Y cómo producimos vitamina D? Exponiéndonos al sol
Hay un dato muy interesante: en un análisis del gran ensayo Women’s Health Initiative, las mujeres con alto riesgo (antecedentes de cáncer de piel no melanoma) que tomaron calcio + vitamina D tuvieron aproximadamente un 57 % menos riesgo de desarrollar melanoma que las que no lo tomaron. No fue un resultado en toda la población, sino en ese subgrupo concreto, y los autores piden interpretarlo con cautela, pero ahí está la señal.
ENTONCES, ¿ME TUMBO AL SOL SIN PROTECTOR, ME QUEDO ENCERRADA O ME UNTO EN PROTECTOR 24/7?
Ninguno de los extremos tiene sentido.
La estrategia inteligente sería algo así, adaptada a tu tipo de piel y a tu contexto:
Primero, un poco de sol “terapéutico”. Exposición breve, controlada, sin quemarse: en España, en verano, unos 10–20 minutos en cara, brazos y piernas, al mediodía, pueden ser suficientes para producir vitamina D en muchas personas, menos si la piel es muy clara, más si es oscura. En invierno la cosa cambia, necesitamos hasta 2-3 horas para sintetizas suficiente vitamina D.
Después, protección inteligente. Pasado ese tiempo, ropa, sombrero, sombra y fotoprotector ecológico y seguro para la piel y el medio ambiente si es necesario. No se trata de demonizar la crema, sino de usarla bien y no como excusa para quemarnos.
Nunca, nunca quemaduras solares. La quemadura, especialmente en la infancia y juventud, es uno de los factores más claros de riesgo de cáncer de piel no melanoma.
Yo nunca me he quemado, pero apenas uso fotoprotector. ¿Qué hago? Me expongo todo el año, a diario. Intento pasar bastante tiempo al sol en invierno. En verano suelo usar ropa que me aisle, paso mucho tiempo en la sombra, no me pongo al sol vuelta y vuelta. Los primeros días de vacaciones si uso fotoprotector, para evitar que mi piel se enrojezca o se queme y luego de forma progresiva dejo de usarla.
¿Mi piel está envejecida? La gente cree que si no usas fotoprotector tu piel envejecerá y se llenará de arrugar. En mi caso... no uso fotoprotector, no uso crema nutritiva ni hidratante, no uso serum ni me inyecto botox o hialurónico y te aseguro que mi piel no está arrugada (si consideramos la edad que tengo jajaja) Lo que si hago: exposicion moderada, buena alimentacion, ejercicio, sueño de calidad, gestión del estrés.
Y en paralelo, cuidar tus niveles de vitamina D:
Medir 25(OH)D en sangre cuando sea posible y aspirar a rangos óptimos, no solo “normales” (ideal de 40-80ng/ml). Si hay déficit o poca exposición solar, valorar suplementación con vitamina D3 (idealmente junto a K2 y magnesio) con la ayuda de tu médico.
En OFM desarrollé Vitamina D3 Complex precisamente pensando en eso: una D3 vegana de alta dosis, acompañada de K2, magnesio y zinc, para optimizar la absorción y la acción de la vitamina D, con ingredientes de máxima calidad y dosis basadas en la evidencia científica. No es un tratamiento para el melanoma, pero sí una herramienta para mantener niveles adecuados de este nutriente clave para el sistema inmune, el hueso y la salud global.
Y POR ÚLTIMO, LO QUE NUNCA DEBEMOS OLVIDAR
El melanoma no depende solo del sol ni solo de la vitamina D.
Importan tu genética, tu historia de quemaduras, tu número de lunares, tu alimentación, tu inflamación de base, tus tóxicos ambientales, tu estado inmunitario.
Por eso:
Revisa tu piel de forma regular y acude al dermatólogo ante cualquier lunar que cambie.
Evita las quemaduras solares, pero no vivas enemistada con el sol.
No normalices el déficit de vitamina D como si fuera un detalle menor.
Como médica de familia, experta en medicina integrativa y superviviente de cáncer, no te digo “toma este suplemento y ya está”. Te invito a hacerte preguntas incómodas sobre cómo vives, cómo te expones al sol y cómo cuidas tu vitamina D.
Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica. No puedo valorar tu caso concreto ni indicar tratamientos personalizados desde aquí. Ante cualquier duda sobre tu piel, tu riesgo de melanoma o tu suplementación, habla siempre con tu equipo médico.
Odile Fernández
www.ofmnutrition.com
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